Miles de hoteles en España siguen cada año algo parecido al ciclo de hibernación biológica. Fuente: Adobe Stock
Etapas del «ciclo biológico» del hotel.
Aunque destinos como Canarias, Barcelona también benidorm La hostelería española ha avanzado en la cancelación de la temporada. El grueso de la industria hotelera española sigue un ciclo recurrente definido por las siguientes fases:
1. “Cueva” de enero
Durante las épocas más lentas del año, la infraestructura hotelera se reduce al mínimo. Respecto al pico registrado en agosto, 5.606 establecimientos «Desaparecer» del mercado (inactividad 33% planta) falta 369.000 habitaciones Las operaciones y la fuerza laboral se están reduciendo a casi la mitad 153.000 empleados menos que en agosto.
2. Despertar de primavera
La reactivación no es inmediata y depende también del calendario de Semana Santa. Los datos reflejan que el sector comienza a invertir en empleados, abriendo instalaciones con antelación y preparando operaciones antes de que lleguen grandes cantidades de turistas.
3. El repentino letargo de noviembre
La velocidad de retirada al final del verano es notable. Sólo entre septiembre y noviembre están cerrados. 3400 hoteles y 117.000 trabajadores Provienen de las nóminas de los hoteles. Este ajuste, que es más agresivo que el crecimiento gradual de la primavera, indica un «instinto» muy agudo de proteger los márgenes de beneficio frente a la caída de la demanda.
¿Por qué es tan difícil romper el ciclo de hibernación?
Este ciclo de “hibernación” plantea enormes desafíos para la sostenibilidad del empleo y la rentabilidad anual. ¿Por qué es tan complicado romper esta dinámica? El sector enfrenta varios obstáculos:
Calendarios escolares: Depender de los mercados emisores, por ejemplo Reino Unido, Alemania y Francia La gran demanda se concentra en los meses de julio y agosto. Los hoteles vacacionales, que son de gran tamaño, apenas cubren los costos fijos al operar en nichos de mercado como el turismo. plata O nómadas digitales durante el invierno.
Conexión aérea: Un hotel no puede estar abierto si no hay aviones con clientes. Las aerolíneas, especialmente las de bajo coste, operan con una lógica de rentabilidad instantánea: si la demanda cae, reducen frecuencias o cancelan rutas. Esto crea un círculo vicioso: el hotel cierra porque no hay vuelos y la aerolínea cancela sus vuelos porque no hay espacios abiertos en el hotel. Romper este asedio requiere una intensa coordinación entre los sectores público y privado.
Umbral de rentabilidad: A medida que llegan los meses de octubre y noviembre, los hoteles favorecen un “instinto de retirada” y optan por cerrar instalaciones en lugar de operar con baja ocupación, teniendo en cuenta los costes energéticos y laborales.
Especialidad del producto: Gran parte del complejo está diseñado al estilo de una fábrica. sol y playa. Su arquitectura y servicios (piscinas exteriores y terrazas) no están pensados para las bajas temperaturas. Prepare estos activos para el invierno a través de la exhibición Ratonesel bienestar o la gastronomía propia requieren una inversión de capital (Gastos de capital) es muy alto.
Falta de oferta complementaria madura: La experiencia turística se verá afectada si la instalación abre en enero pero el entorno (restauración, comercio y ocio) permanece cerrado. La desestacionalidad debe tratarse como una estrategia integral de destino.
¿Qué podría cambiar la estacionalidad?
En conclusión, superar la estacionalidad requiere cambios en la comunicación, reforma del producto hotelero, diversificación de los mercados geográficos y reforzar la cooperación entre el sector público y privado…
Sin embargo, el futuro del ciclo de hibernación estará condicionado por dos factores emergentes: la creciente influencia de los fondos de inversión (dispuestos a invertir en gastos de capital) y el impacto del cambio climático., Con las oportunidades y riesgos que afronta el sector turístico español.
