Cataluña Ha dado un paso importante hacia la transformación de su modelo turístico creando un grupo de seis expertos. Se trata de una iniciativa que responde al “interés de integrar a la academia en el pensamiento y análisis necesarios de la realidad turística actual y futura”, según sus palabras. Cristina Lage Manic, directora general de Turismo del estado. Destaca que esta integración “garantiza la necesaria transferencia de conocimientos desde las aulas y los institutos de investigación a los órganos de toma de decisiones políticas”.
Con la creación de la Academia, el sector turístico catalán adopta lo que se denomina “Cuadricóptero “Gobernanza adecuada a nuestros tiempos”, concepto que, según Cristina Lage, incluye también a la gestión, las empresas y la sociedad civil.
La Dirección General de Turismo preside y secretaría el grupo de expertos, que incluye un equipo de profesionales y soporte tecnológico. Sus contribuciones se recogen y sintetizan en forma de conclusiones para los debates de cada sesión.
Situar al residente en el centro es uno de los ejes del nuevo modelo turístico. Fuente: Servicios Editoriales Georama_ACT.
Un nuevo modelo de gobernanza
Gracias a esta iniciativa se avanza “hacia un modelo de gestión turística más inclusivo y participativo”, como comentábamos Ana Torres DelgadoDoctor en Geografía y Catedrático de la Universidad de Barcelona.
“La escala local debe jugar un papel central, porque es donde los impactos del turismo son más visibles y donde se pueden aplicar políticas de manera directa y efectiva”, añade. Se favorece la participación social y “se pueden abordar influencias regionales, sociales y culturales específicas y se facilitan regulaciones más precisas”.
La clave para una gobernanza eficaz es la consulta con todos los agentes, incluidas las poblaciones residentes. Para lograrlo, es importante fortalecer modelos de políticas participativas de este tipo. AscendenteDonde los objetivos se fijan por unanimidad
El residente como eje central
En general, las nuevas estrategias turísticas se centran en los ciudadanos locales, logrando un mayor equilibrio entre las necesidades de los visitantes y las de los residentes.
Judith Geoffrey FuenteEl doctor y catedrático de derecho administrativo de la Universitat Autònoma de Barcelona afirma que “el residente no se convierte en el foco central del turismo salvo cuando participa en las decisiones y se beneficia de los resultados”.
Para lograr esta integración es necesario “desarrollar mecanismos para la participación real de los ciudadanos en la vida pública”. Planificación turísticaA nivel local y regional, e integrando herramientas de transparencia y rendición de cuentas en la gestión de los destinos turísticos.
Y añade: “Si un ciudadano se da cuenta de que el turismo está mejorando su barrio, no deteriorándolo, la percepción cambia radicalmente. El equilibrio llegará cuando el turismo deje de ser visto como un lastre, y se entienda como una herramienta para mejorar la habitabilidad urbana y el medio ambiente”.
Además de la gestión, las empresas y la sociedad civil, la gestión ahora también incluye el mundo académico. Fuente: ACT.
a Salvador Antón Clavédoctor en Geografía y catedrático de la Universidad Rovira i Virgili, poner al residente en el centro requerirá “una nueva gobernanza basada en la máxima cooperación entre agentes de diversos campos de actuación”.
Cree que de esta manera se pueden abordar problemas asociados a la actividad turística, como los relacionados con la misma. residenciaél Espacio publico O la saturación de infraestructuras, entre otras cosas, “basadas en políticas integradas y corresponsables con otros ámbitos sectoriales, teniendo en cuenta también los impactos que esas otras dinámicas sectoriales complementarias tienen sobre los problemas detectados”.
Para conseguir que el residente sea el foco central del turismo, “es necesario poner sus intereses y su bienestar en el centro de la gestión turística”, afirma. Nuria Galli EspeltDoctor y Profesor de la Facultad de Turismo de la Universidad de Girona.
Más allá de la industria turística, el turismo también debe entenderse como “realidad social Lo que afecta la vida diaria de los residentes. “Escuchar sus percepciones, satisfacer sus necesidades y asegurar su participación en la toma de decisiones es clave para construir un modelo turístico más justo, equilibrado y sostenible”, añade.
La nueva realidad turística requiere políticas que reduzcan los efectos negativos de esta actividad. Fuente: ACT.
Amelia Díaz ÁlvarezDoctor en Ciencias Económicas y Empresariales y catedrático de la Universidad de Barcelona, propone integrar al residente en la planificación y evaluación de las políticas turísticas “a través de mecanismos estructurados de participación y herramientas de diagnóstico que permitan el análisis de la capacidad de carga y las percepciones ciudadanas”.
Cree que “el modelo turístico debe aspirar a conseguir beneficios claros y justos para la comunidad residente, y destinar los recursos derivados del turismo a mejorar las infraestructuras y los servicios, fortalecer el tejido económico local y preservar el patrimonio”.
También señala que “planificar el uso turístico del territorio y organizar el alojamiento deben servir como herramientas para mitigar las externalidades negativas sobre la vivienda, la movilidad y la convivencia”.
Lograr un equilibrio entre residentes y visitantes
Judith Geoffrey-I-Font enfatiza que satisfacer las necesidades de los turistas y residentes de los destinos requiere “una combinación de herramientas de planificación regulatoria, urbana y económica”.
Detalla que “la ley debe estipular límites a la intensidad de usos turísticos, especialmente en zonas residenciales masificadas, y mecanismos de independencia municipal para gestionar licencias, dotaciones o cuotas de alojamiento turístico”.
A nivel regional, defiende la necesidad de “Redistribución de los flujos turísticos Hacia el interior o el medio rural, impulsando un modelo más descentralizado y sostenible”. En cuanto al nivel social, se recomienda crear “fondos de compensación turística que transfieran parte de los ingresos a políticas de vivienda, limpieza, transporte o mejora del espacio público en los municipios receptores”.
«El equilibrio entre residentes y visitantes no es sólo un problema de gestión turística, sino también una cuestión de planificación regional, vivienda y justicia social».
Nuria Galli Espelt añade que es importante “escuchar activamente, fijar límites y capacidades de acogida, y desarrollar políticas que reduzcan los impactos negativos del turismo, como la presión de alojamiento o la masificación”, siempre “dentro de una estrategia de sostenibilidad, gobernanza colaborativa y convivencia, donde el turismo contribuya al bienestar colectivo y no lo ponga en riesgo”.
