El tribunal justifica el procedimiento por necesidad eEvitar “daños difíciles o imposibles de reparar”Según informó el diario El País sobre el fallo, luego de que reconociera la tramitación de recursos presentados por pequeñas y medianas empresas como Deribos, Anitra y Venadismir, que denunciaron que el proceso violaba la libre competencia.
La decisión paraliza temporalmente un proyecto con el que Renfe pretendía asegurarse su propia capacidad para hacer frente a los planes de Transporte Alternativo (PAT), especialmente a la luz de las obras previstas en la red ferroviaria por parte de Adif. La empresa operadora estima que necesitará entre 200 y 300 autobuses diarios en los próximos años, y el pico podría llegar a las 400 unidades.
Asociaciones reiteradas mantienen esto Los requisitos especificados en la licitación excluyen a la mayoría del sector. En concreto, critican la exigencia de una facturación mínima de 75 millones de euros y una flota de al menos 500 autobuses en propiedad, o 300 en el caso de empresas conjuntas. Según sus cálculos, sólo entre 10 y 11 empresas entre más de 2.000 cumplirían estas condiciones.
Los recurrentes agrupan a pequeños y medianos transportistas terrestres de pasajeros. Fuente: Adobe Stock.
com. direbus Valoró positivamente la decisión del tribunal, considerándola «un paso imprescindible para evitar daños graves al conjunto del sector», y publicó 20 Minutos instando a Renfe a repensar el proceso. La asociación propone una nueva licitación de terrenos, “como se está haciendo en otras entidades de gestión central”.
Tu jefe, Alfonso TabordSe mostró especialmente crítico con los criterios establecidos: «La mayoría de las empresas asociadas a nosotros operan entre 20 y 60 vehículos, y muy pocas superan los 80 vehículos en una misma empresa. Por lo tanto, una licitación que exija un mínimo de 300 vehículos favorece a un grupo muy pequeño de grandes empresas».
El diseño propuesto por Renfe supone la creación de una sociedad participada al 49% por el operador público y al 51% por el socio privado, que se limitará a cubrir sus propias necesidades mediante un mix de nueva flota, vehículos socios y, en menor medida, servicios subcontratados a terceros.
Esta iniciativa ha suscitado una fuerte oposición entre las pymes que operan en el ámbito del transporte por carretera, aunque también ha despertado el interés de grandes operadores como autobús, yo sigo y Monbúsestá en mejor posición para cumplir con los requisitos deseados.
Renfe ha defendido el proyecto como respuesta a las crecientes dificultades para contratar estos servicios en el mercado. La empresa afirma que muchas licitaciones siguen siendo inválidas o se adjudican a precios elevados, en un contexto en el que el coste del transporte terrestre alternativo ha aumentado significativamente en los últimos años.
El proceso fue suspendido apenas un día después de cerrado el plazo de presentación de ofertas. Ahora, el TACRC debe pronunciarse sobre el fondo de la apelación y determinar si la oferta puede continuar en las circunstancias actuales o debe modificarse.
