El diseño hotelero de los hoteles de Marriott International en Costa Rica ha evolucionado hacia modelos que integran la tierra, la cultura y la sostenibilidad como parte central de la experiencia. Desde la selva del Pacífico Central hasta las costas de Guanacaste, proyectos como Santa Lucía Jungle Hacienda, W Costa Rica Reserva Conchal, The Westin Reserva Conchal y El Mangroove Autograph Collection muestran cómo un destino influye en la arquitectura, la historia y el impacto social y ambiental de un hotel. En Costa Rica, el diseño hotelero ha dejado de ser un elemento puramente estético y se ha convertido en un dispositivo narrativo que conecta al viajero con la región. El entorno natural, la biodiversidad y el patrimonio cultural del país se transfieren a la arquitectura, los materiales y la experiencia espacial de los hoteles, creando proyectos donde el destino no es el contexto, sino el foco del concepto. Un ejemplo reciente es la Colección de Autógrafos Santa Lucía Jungle Hacienda, inaugurada en enero pasado en Tárcoles, Puntarenas, en una zona de transición entre bosques secos y húmedos, a orillas del río Tárcoles y adyacente al Parque Nacional Carrara. El proyecto está diseñado como una “ciudad imaginada de antaño”, inspirada en las antiguas granjas y asentamientos de la región. El Santa Lucia Jungle Hacienda Autograph Collection es, como explica Brian King, presidente de Marriott International, Caribe y América Latina, “un hotel con un carácter único, estrechamente conectado con su entorno y su esencia”. Fuente: Marriott. Su arquitectura se desarrolla orgánicamente, con edificios separados por pasillos, patios abiertos y espacios sociales que reemplazan a los corredores tradicionales. La orientación del huésped responde a estímulos naturales como el sonido del río o la luz que se filtra entre los árboles, potenciando la inmersión en el entorno. La narrativa del hotel también se apoya en leyendas locales, exploradores e historias populares asociadas con el área, incorporando la imaginación histórica del área como parte de la experiencia. Este enfoque se extiende a sus 84 habitaciones, cuyo diseño combina referencias a la arquitectura tradicional costarricense con una interpretación contemporánea acorde con el carácter independiente de Autograph Collection. La cadena destaca que el diseño del W Costa Rica Reserva Conchal fue concebido como una “lectura contemporánea del país en términos de formas, texturas y símbolos”. Fuente: Marriott. En Guanacaste, W Costa Rica Reserva Conchal adopta un enfoque diferente, pero está igualmente conectado con el destino. Ubicado dentro de una reserva natural de 930 hectáreas, entre manglares y bosques tropicales, el resort traduce la identidad de Guanacaste en un lenguaje de diseño contemporáneo. El proyecto interpreta los elementos culturales y naturales de la zona a través de formas, texturas y símbolos repartidos por todo el hotel: referencias a la marimba, la cerámica chorruteja, los bosques secos de la región o la cultura del surf, presentes incluso en el diseño de las habitaciones. La cultura del surf está fuertemente presente en el diseño del W Costa Rica Reserva Conchal, marcando a Guanacaste como uno de los mejores destinos del mundo para este deporte. Fuente: Marriott. El diseño del resort incorpora estos elementos en sus 151 habitaciones, suites y residencias, incorporando el paisaje circundante como parte activa de la experiencia. El resultado es una lectura actual del destino que vincula patrimonio cultural, naturaleza y arquitectura sin perder el carácter distintivo de la marca. Sostenibilidad Ambiental y Social Junto a la arquitectura, la sostenibilidad se promueve como un segundo enfoque principal en estos proyectos, especialmente en Guanacaste, donde The Westin Reserva Conchal ha desarrollado un modelo que vincula bienestar, conservación y gestión responsable. El resort es el primer resort todo incluido de Estados Unidos en obtener la certificación de carbono positivo, superando sus emisiones con compensaciones, un hito para la industria. The Westin Reserva Conchal propone un asunto que se centra en uno de los atributos más icónicos de un destino costarricense: el lujo general y el respeto por el medio ambiente. Fuente: Marriott. Su enfoque ecológico queda demostrado por iniciativas como el Refugio Nacional Mixto de Vida Silvestre Konchal, integrado en el Área de Conservación Tempisk, que combina educación ambiental, investigación y ecoturismo. A esto se suman programas de monitoreo de la biodiversidad, estudios de desempeño ambiental y el desarrollo del corredor biológico Paulas-Kunchal, que facilita el movimiento natural de especies y la regeneración de ecosistemas. En el ámbito social, el resort impulsa proyectos como Astro Desarrollo, que busca reducir la pobreza multidimensional de los empleados y sus familias a través del apoyo educativo y social; O el programa de $1, que dirige las contribuciones voluntarias de los huéspedes hacia la infraestructura, la salud y la educación de la comunidad. Iniciativas como el parque cubierto, que genera empleo y abastece a Occidente de Costa Rica y The Westin, o la construcción del nuevo Colegio Brasilito, potencian el impacto local del proyecto. La iniciativa Leave Your Leaves combina sostenibilidad, compromiso y memoria con un significado profundo: dejar una huella positiva que va más allá de la mera supervivencia. Fuente: Marriott. La sostenibilidad como experiencia compartida también está presente en El Mangroove Autograph Collection en Playa Panamá. A través de la campaña “Deja tus hojas”, el hotel invita a los huéspedes a participar activamente en medidas de conservación ambiental mediante la plantación de especies locales que, luego de una primera etapa como mural viviente en el lobby del hotel, son transportadas a la Estación Experimental Horizontes para continuar su crecimiento. Este gesto transforma la estancia en una acción tangible con impacto ambiental y memoria colectiva. Un modelo que vincula territorio, diseño e impacto, estos cuatro hoteles reflejan una tendencia clara en Costa Rica: el diseño ya no se concibe sin el destino, y la sostenibilidad ya no es solo un complemento sino que está integrada en la historia, operación y relación con la comunidad. El bosque, la cultura local y el compromiso social se convierten así en los pilares fundamentales del hotel que busca diferenciarse del lugar en el que vive.
