«Un horizonte complejo tras el verano. En el sector turístico, especialmente en el ámbito del transporte aéreo, las preocupaciones se agudizan a medida que se acerca septiembre, mes previsto para la aprobación del DORA III. El documento de regulación aeroportuaria, que establecerá un marco de gestión, inversiones y estándares de calidad para los aeropuertos españoles durante los próximos cinco años, ha provocado un masivo rechazo sectorial al introducir un fuerte aumento de las tasas aeroportuarias, que, de llegar a ser efectivo, provocará un incremento directo del coste de la conectividad aérea y la consiguiente pérdida de competitividad de España como un destino turístico.
El Patronato de Turismo de España expresó su preocupación al respecto hace varios meses. El margen de error es muy estrecho en materia de comunicación, que es una condición sine qua non del mercado turístico, por lo que hay que actuar con visión estratégica además de con sabiduría y sentido de patriotismo.
El incremento anual del 3,8% propuesto por AENA para DORA III, que representa aproximadamente el 16,2% acumulado en el quinquenio excluyendo la inflación -un aumento sin precedentes-, vendrá determinado por una subestimación del tráfico y una sobreestimación de los costes de capital y de explotación por parte del gestor del aeropuerto. Así lo sostiene la Asociación de Empresarios de Líneas Aéreas, que, por el contrario, aboga por una disminución del 4,9% anual, lo que corresponde a unas inversiones previstas de unos 13.000 millones de euros, destinadas a diversas mejoras en los aeropuertos.
Juan Molas preside el Patronato de Turismo de España y también es asesor senior de TravelTec.vc y observador del Consejo de Administración de TT2. Fuente: Nina Prodanova.
Pero si el gobierno aprueba la configuración actual de DORA III, lo que enfrentaremos es un daño directo a la conectividad aérea y una capacidad reducida de las aerolíneas para mantener y desarrollar nuevas rutas, especialmente en mercados más sensibles a los precios.
La experiencia de períodos regulatorios anteriores también demuestra que los aumentos de precios injustificados terminan afectando en última instancia a los precios de los billetes y afectando a los viajeros, las familias y las empresas, no sólo a los operadores turísticos.
Vale señalar que el transporte aéreo constituye un pilar básico de la economía nacional. Casi el 85% de los turistas internacionales llegan a España por vía aérea, lo que convierte al sector en un vector clave para el crecimiento económico, la creación de empleo y la cohesión regional. En este contexto, cualquier decisión regulatoria que incremente significativamente el costo de acceso a la red aeroportuaria tiene un impacto sistémico en la actividad económica del país.
Infraestructura básica
Desde el Patronato de Turismo defendemos que el avión representa una infraestructura esencial para la cohesión regional y el acceso al destino. Si encarecemos el transporte aéreo no sólo penalizamos la movilidad, cambiamos el equilibrio competitivo de destinos, rutas y temporadas. ¿Realmente queremos que el turismo vuelva a ser un lujo después de décadas de apostar por la democratización de los viajes y la unión de regiones para apoyar su actividad económica? ¿Estamos seguros de que imponer tasas innecesarias al motor de la prosperidad es la forma de mantener nuestro liderazgo turístico?
Éstas son preguntas que deben plantearse a las autoridades públicas. Además, el adjetivo “innecesario” –“peajes innecesarios”– no es arbitrario. Existen dudas justificadas sobre los supuestos económicos que sustentan la nueva propuesta tarifaria de AENA. Diversos análisis independientes indican que AENA infraestima el crecimiento del tráfico en los próximos años, por lo que espera tarifas superiores a las necesarias para asegurar la sostenibilidad del sistema, generando un coste adicional que correrá a cargo de las aerolíneas y los pasajeros.
Daños a los aeropuertos regionales
Por otro lado, aumentar la tasa agravaría un problema ya conocido: el desequilibrio estructural
Modelo de aeropuerto español. La situación es la siguiente: el 85% del tráfico aéreo en España (321 millones de pasajeros) se concentra en 10 de los 46 aeropuertos de la red de AENA. Por tanto, la política de aumento de precios disuadirá a las aerolíneas de abrir rutas y crecer en aeropuertos pequeños. Puede que AENA intente decir que está solucionando el problema con sus paquetes de incentivos, pero la realidad es que los aeropuertos regionales siguen vacíos.
En resumen, si las aerolíneas se ven obligadas a repensar su alcance regional, el efecto rebote será un mayor enfoque en los aeropuertos con mayor tráfico a expensas de los aeropuertos regionales; Mayor presión sobre los destinos turísticos maduros y pérdida de conectividad, oportunidades de empleo y capacidad de atraer visitantes en el interior de España y aeropuertos más pequeños.
Por un modelo de antena sostenible
Cuatro meses después de su aprobación, la Junta de Turismo se dio cuenta de que DORA III no podía continuar en sus términos actuales y que debía reorientarse para priorizar el crecimiento sostenible del tráfico y la conectividad regional. Por ello se sugiere urgentemente:
· Revisar el plan para incluir un programa claro de crecimiento para los aeropuertos con menos de 1,5 millones de pasajeros.
· Replantear las tarifas para evitar aumentos que obstaculicen la conectividad y la competitividad.
· Priorizar inversiones con un impacto directo y mensurable en nuevas carreteras y número de pasajeros.
· Establezca objetivos claros y alcanzables para el crecimiento del tráfico.
· Explorar fórmulas necesarias para lograr una mayor participación regional que alinee la gestión aeroportuaria con las necesidades económicas de cada región.
No sería razonable que comprometiéramos el futuro de nuestro sistema aeroportuario. Menos aún cuando corremos el riesgo de una crisis de combustible derivada de la guerra en Oriente Medio, capaz de vaciar los tanques de los aviones y perturbar la economía. España no necesita aeropuertos más caros; Necesita aeropuertos más beneficiosos, más equilibrados y más comprometidos con el crecimiento sostenible.
Juan Molas
Presidente del Patronato Español de Turismo
