El Ayuntamiento de San Sebastián ha aprobado finalmente una modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que pretende «restringir al máximo» la concesión de permisos de residencia y viviendas turísticas. Los usos de alojamiento incluyen hoteles, pensiones, apartamentos turísticos, hostales, residencias destinadas a uso turístico, habitaciones en residencias destinadas a uso turístico, etc.
Cuadro de San Sebastián. Fuente: Adobe Stock.
En la rueda de prensa posterior a la primera reunión del Gobierno local en el año en que la iniciativa recibió luz verde, el alcalde de San Sebastián, Juan Insaosti, explicó que responde a la demanda y «preocupación de la ciudadanía por el derecho a la vivienda» y, por otro lado, a que decidió que la vivienda que tenía «ya era suficiente».
La iniciativa se implementa en el centro laboral “Casas para Vivir” y se desarrollará con “las garantías legales necesarias”.
Así, la modificación del plan urbanístico consigue limitar el establecimiento de lugares turísticos dentro de lo permitido por la ley y ampara legalmente las restricciones que protegen los suelos residenciales en la ciudad, garantizando que donde haya viviendas no haya lugar para ningún tipo de alojamiento turístico.
Insaosti destacó que se trata de «un último instrumento jurídico para regular la construcción de hoteles y viviendas de uso turístico que es pionero» en España y «permitirá una convivencia equilibrada, primando siempre a los donostiarras».
La modificación del PGOU distingue dos áreas comarcales en la ciudad.
Por un lado, prevé la opinión pública sobre todas las parcelas urbanas, con independencia de su clasificación detallada, en las zonas referidas en los barrios de Antiguo-Ondarreta, Ategorita-Olea, Centro, Gross e Ipeta.
En el resto de la ciudad, la premisa era limitar al máximo la apertura de alojamientos pero “no se puede prohibir del todo porque se correría el riesgo de que la competencia los desborde”.
Por ello, se plantea una pequeña excepción para que sólo el 10% de las parcelas de tercera categoría puedan destinarse a vivienda, “lo que dificulta mucho ese uso, pero ese porcentaje había que dejarlo legalmente”, señaló Insausti.
En cuanto a los edificios catalogados, su uso turístico es «muy limitado» porque las características que deben cumplir para ello son «muy complejas», ha apuntado Insausti.
Tras obtener luz verde del Consejo de Gobierno, la modificación del plan general de ordenación urbanística será finalmente aprobada en el pleno municipal del mes de enero.
El Casco Antiguo queda excluido de este comentario porque ya se considera una zona saturada, con las correspondientes restricciones a la implementación de usos residenciales regulados en 2020.
Asimismo, quedan excluidos de esta medida los campings, agroturismos y viviendas rurales, que estén sujetos a implantación en suelo no urbanizable.
