El Govern Balear, el Ayuntamiento de Palma y las compañías de cruceros han formalizado un acuerdo efectivo Hasta 2031cual Determinar la ocupación máxima de pasajeros para cada barco. Que se encuentra atracado en el puerto. Esta medida entrará en vigor por fases Limitar el volumen total de visitantes que desembarcan en la capital de Baleares Sin ajustar la frecuencia de las escalas. Este acuerdo intenta calmar la tensión social provocada por la saturación turística mediante una restricción operativa de la capacidad máxima de las embarcaciones.
Convención Une los límites de tres cruceros diarios simultáneos En el puerto de la capital, sólo uno de ellos podrá superar las 5.000 plazas -los conocidos como «megacruceros»-, quedando exentos de esta restricción los buques de menos de 500 pasajeros.
Con este procedimiento, tanto la administración como el sector buscan El equilibrio entre la rentabilidad económica de la industria y la capacidad de carga real del destinocomo respuesta a la necesidad de gestionar el impacto en el espacio urbano.
El acuerdo no especifica el número de barcos, pero sí limita el número de cruceristas. Fuente: Banco CAIB
Incluye estrategia operativa. – Reducir la media diaria de cruceristas semanalmente de 8.500 a 7.500 pasajeros Durante los meses de junio a septiembre esto aplica específicamente para las temporadas 2027, 2028 y 2029. Este ajuste a 1.000 espacios diarios pretende descongestionar la ciudad, garantizar la sostenibilidad del modelo a largo plazo y satisfacer las necesidades de los vecinos y colectivos locales que exigen una mayor contención de los flujos.
El acuerdo no especifica el número de paradas
Estrategia principal acordada Se aleja de la prohibición absoluta de parareligiendo una fórmula más técnica que combine el número de embarcaciones y la capacidad de pasajeros de cada embarcación. Esta medida confirma la tendencia de “mismos barcos, pero menos cruceristas”, y es una solución que permite mantener estable la actividad portuaria al tiempo que reduce la presión física en las zonas urbanas más pobladas. Al limitar la ocupación máxima permitida a determinadas franjas horarias o días de alta densidad, se busca un perfil de visitante que pueda integrarse mejor en la dinámica de la ciudad.
Apostando por el turismo responsable
Primer ministro, Marja BrühensEl acuerdo se formuló en el marco de una apuesta por el «turismo responsable» para «aplanar los picos de actividad estacional» y mejorar la convivencia. En la misma línea, afirmó el alcalde de Palma, Jaime MartínezValoró la «gestión inteligente de los flujos» que permitirá «modular la actividad» a través del futuro centro de control demográfico. finalmente, Alfredo SerranoEl director de CLIA España celebró el compromiso del sector con la sostenibilidad, destacando que el acuerdo apoyará “el crecimiento fuera de temporada alta” y promoverá destinos alternativos para aliviar la presión sobre la capital balear.
El acuerdo para reducir el número de cruceristas en Palma tiene vigencia hasta 2031. Fuente: Autoridad Portuaria de Baleares.
La inclusión del Ayuntamiento de Palma como uno de los firmantes refuerza el control sobre la licencia social para operar, una variable que el sector considera crucial para evitar restricciones unilaterales en el futuro. Se espera que sea válido hasta 2031, El acuerdo proporciona a las navieras la seguridad jurídica necesaria para planificar sus rutas Bajo estándares de calidad más que de tamaño. La eficacia de esta hoja de ruta se evaluará en las próximas temporadas, con el foco puesto en eliminar la estacionalidad y la dispersión de flujos, en línea con las nuevas exigencias de sostenibilidad que definen el turismo actual en el Mediterráneo.
Los cruceros dividen Palma
El acuerdo se produce después de que grupos pro y anti-cruceros organizaran la semana pasada un intenso debate público en Palma, demostrando el cisma social provocado por esta actividad. Mientras asociaciones de vecinos e importantes plataformas han pedido una reducción radical de tamaño para mitigar la saturación del centro histórico, el sector empresarial y las navieras han advertido del impacto negativo en la economía local y la conectividad de los destinos.
