El sector de las agencias de viajes decidió estar atento a los signos de cambio de rumbo y optó por Máxima sabiduría en la estrategia de política empresarial para 2026. El cambio se produce después de un año fiscal histórico de 2025, con un promedio de 69.458 afiliados al Seguro Social y un pico de más de 71.000 trabajadores de la industria en el verano. Según el último informe de ObservaTUR, La prioridad absoluta este año es proteger la estabilidad de los equipos actuales. Ante un contexto económico nacional que genera desconfianza y ha alcanzado sus peores niveles en los últimos tres años.
Esta pausa en la creación de empleo se traduce en un descenso de siete puntos porcentuales respecto al año anterior. en este momento, Sólo dos de cada diez agencias de viajes se plantean aumentar su plantilla en 2026. En lugar de correr riesgos, el 61% de las agencias preferiría garantizar lo que ya tienen y mantener su fuerza laboral en niveles similares a los de 2025, una opción conservadora que ganó ocho puntos de peso el año pasado.
Los perfiles de freno están cualificados.
Aunque el 17% de las agencias expresaron su intención de crecer en términos de contratación, el sector se enfrenta a un muro estructural: la dificultad para encontrar personal cualificado. marcos franco, El portavoz de ObservaTUR señala que esta falta de expedientes técnicos, combinada con la incertidumbre económica, constituye uno de los principales obstáculos al crecimiento del empleo agencial.
Según ObservaTUR, las agencias apuestan por la estabilidad ante un futuro incierto. Fuente: Adobe Stock.
Esta situación demuestra que, más allá de la voluntad del contrato, Falta de talento especializado. Continúa adaptando las decisiones empresariales.
Precaución en las expectativas
En el plano económico, el escenario es sombrío. por un lado, Uno de cada dos estima que el volumen de su negocio en 2026 será superior al del año anteriorEl 55% de ellos esperaba un crecimiento de entre el 10% y el 20%. Pero este optimismo interno choca con la realidad del 38% del sector que no espera que sus ventas lleguen a 2025. Dentro de este grupo pesimista, más de la mitad espera descensos importantes de entre el 20% y el 30%, lo que justifica que la mayoría de empresarios hayan decidido “mirar a los oídos del lobo” y priorizar la solvencia de su plantilla actual frente a la expansión.
