• 17 de agosto de 2026 10:35

naturaleza y autenticidad en una reserva Starlight

Ago 30, 2023

La Palma es una isla pequeña, tranquila, rural y auténtica. Es naturaleza, aventura, tradición y es también historia, patrimonio, sabor y astronomía. Declarada en su totalidad Reserva de la Biosfera, así como Destino y Reserva Starlight, destaca por sus paisajes agrestes, variados y accidentados, y por ser un destino sin masificación.

En la Isla Bonita, como también se conoce a esta perla de las Islas Canarias, la naturaleza intacta y bien conservada atrapan la retina de los visitantes. Dotada de una gran cantidad de especies de flora y fauna, muchas de las cuales son endémicas, el destino brinda una gran cantidad de experiencias y aventuras.

La naturaleza también se ve reflejada en sus playas de arena negra y en sus piscinas naturales (o “charcos”), porque aunque no es el elemento-bandero o el ícono del destino, La Palma cuenta con opciones de baño

Además, la isla tiene zonas bajo diferentes figuras de protección.

Destino y Reserva Starlight

Gracias a la ausencia de contaminación lumínica, sus increíbles noches hacen posible que contar estrellas sea un divertido pasatiempo para grandes y pequeños. No es casualidad que la comunidad científica internacional se haya fijado en la isla para contar en ella con un referente en la astronomía: el observatorio del Roque de los Muchachos.

La gastronomía como sello

Pero no todo es naturaleza en este pequeño rincón del Atlántico. Su gastronomía destaca por ser parte de la marca Saborea España bajo el emblema Saborea La Palma.

Una cocina sencilla que coge forma a partir de ingredientes cultivados en las afortunadas tierras del destino. Una gastronomía sabrosa que no deja indiferente a ningún paladar, ni siquiera al más exigente.

Un destino con historia y fiestas

La historia de La Palma, reencarnada en su patrimonio, su artesanía y sus fiestas, se pueden vivir en todos y cada uno de sus pequeños pueblecitos. Calles adoquinadas, muros de piedra, techumbres mudéjares, seda, puros elaborados a mano, todos ellos hablan y cuentan historias de piratas, de ciudadanos extranjeros asentados en la isla, de transacciones comerciales, de maridos emigrados a América en busca de fortuna.

Y si algo hay que destacar de La Isla Bonita es su particular ritmo. Esa forma de vida pausada, sin prisas, lenta pero segura. El palmero, con su carácter amable y deseoso de compartir con el mundo ese pedazo en el que tienen el privilegio de vivir, hace que el destino destaque por su hospitalidad

Ese ritmo, sin prisas y la gentileza de sus ciudadanos, ha llevado a muchos visitantes de la isla a repetir visita o, incluso, a establecerse en ella de manera definitiva. Es que La Palma es un lugar lleno de energía, que entra por todos los poros de tu piel desde el preciso instante en el que pones un pie en su territorio.

Un lugar, sin masificación, que ha hecho posible la feliz convivencia entre los locales y los turistas, siendo un ejemplo de la armonía entre la actividad turística y su huella (que no impacto) en un territorio.

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